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    EL NIÑO QUE NO QUIERE ACOSTARSE

 

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Lo normal es que el niño no quiera acostarse. Sobre todo, porque se lo pasa bien despierto. Y puede que también porque tenga algo de miedo a la oscuridad o a estar solo en su habitación.

Para conseguir que el niño se acueste a su hora (es decir, a la hora que creamos más conveniente para él) se deben seguir algunas pautas, eso sí, de manera consistente y con firmeza, de otra manera el niño hará todo lo posible por retrasar el momento o alargarlo innecesariamente.

Pautas a seguir:

- Lo primero es elegir una hora determinada e intentar respetarla. A esa hora debe comenzar la rutina de irse a la cama.

-Como actuar ante los Terrores Nocturnos.

-Cómo actuar ante las Pesadillas

-La Técnica del Control del Llanto

-La Técnica de los Despertares Programados

-El "Truco de la Cuerda"


- Pero previamente, al menos media hora antes de esa hora, hay que evitar juegos físicos violentos o de pelota; es preferible actividades más relajantes, como la lectura, un sencillo juego de mesa, la música, los cuentos, etc.
- Es bueno marcar alguna señal para que el niño sepa que ha llegado la hora: puede ser el fin de un programa de televisión, o cuando el reloj marque tal hora, etc., dependiendo de la edad del niño.
- Intentar que sea un momento acogedor. Es bueno por ejemplo dedicar unos minutos cuando el niño ya está acostado, a contar o leer un cuento (a muchos les gusta escuchar un mismo cuento una y otra vez) o algunas canciones infantiles adecuadas para la ocasión. Es también un buen momento para la comunicación, para estar afectivamente cerca del niño.
- Pero también hay que intentar ser firmes para que esos momentos no se prolonguen indefinidamente ni a voluntad del niño. Por eso es bueno marcar una hora tope a partir de la cual se tendrá que apagar la luz.
- La noche es también más propicia para que el niño manifieste miedos y temores. Hay que escucharle, tranquilizarle, ayudar a que se relaje.
- Si el niño muestra miedo a la oscuridad se puede colocar una luz de emergencia o piloto luminoso nocturno e ir bajando la intensidad de la luz con el paso de los días.
- No olvidar que el objetivo es que el niño se acueste y se quede en su cama a su hora, por eso llegado el momento hay que irse de la habitación con decisión.
- Si el niño saliera de su habitación hay que ser igualmente firmes. Si el niño consigue su objetivo de quedarse una rato más en el salón tras levantarse de la cama, costará mucho más recuperar el hábito. Por ello, no se debe ceder, sino actuar con firmeza (no se debería caer en el juego de “ahora salgo-ahora me vuelves a meter en la cama”).
- Si el niño llora, se puede utilizar la Técnica del Control del Llanto.
- C. Green también aconseja “El Truco de la Cuerda” para estas situaciones

Bibliografía:
GREEN, CHRISTOPHER: "DOMAR NIÑOS. GUÍA PARA LOS PADRES CON HIJOS DE UNO A CUATRO AÑOS"     
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