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SIN CONSECUENCIAS NO HAY LÍMITES |
Más sobre Límites |
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No es posible educar sin aplicar
consecuencias. Tanto buenas como malas consecuencias. Un límite es una norma expresada en palabras: ‘Puedes hacer esto, pero no esto otro…’ Pero es normal y hasta bueno que los niños cuestionen los límites, se acerquen a ellos y los sobrepasen. Así son los niños pequeños. Los limites físicos también existen y los niños los cuestionan igualmente. Pero saltarse los límites físicos lleva aparejado consecuencias naturales (Si corro muy rápido y sin cuidado, tropiezo y me caigo, si toco el fuego me quemo, etc.). |
-Como poner límites firmes a los niños -Tres Técnicas para poner límites -Imponerse por la fuerza: cuando no queda otro recurso
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Lo mismo ocurre con los límites
educativos. Si se saltan hay que aplicar consecuencias. Eso
es educar. Si se saltan y no se aplican consecuencias, lo
que se aprende es a saltarse los límites. Eso es malcriar. Cuando aplicamos consecuencias educativas de una manera coherente y sistemática los niños aprenden que cumplimos lo que decimos, se portan mejor y colaboran. Si, por el contrario, nos mostramos débiles y no aplicamos las consecuencias, los niños se arriesgarán a saltarse los límites e intentarán que no les vuelva a pasar nada. ¿Qué clases de consecuencias hay? Ya hemos visto que son de dos tipos: naturales y lógicas ¡Cómo aplicar consecuencias? - La consecuencia hay que aplicarla de manera inmediata a la conducta inadecuada o al incumplimiento de la norma. Es la mejor manera de que se asocien conducta y consecuencia. - La consecuencia hay que aplicarla sistemáticamente, es decir, en todas las ocasiones. No se trata de ser más blandos o más duros según el estado de humor que se tenga en ese momento. - La consecuencia hay que aplicarla con respeto. Es decir, manteniendo la calma, sin criticar ni humillar al niño. La consecuencia no va contra el niño sino contra su conducta, que queremos y creemos que puede mejorar. - La duración de la consecuencia no debe ser larga. No es necesario mandar a un niño de 5 años a su habitación media hora. Es igual, o más efectivo hacerlo durante 5 minutos. - Una vez aplicada la consecuencia, hacer borrón y cuenta nueva. Así trasmitimos al niño que confiamos en él.
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